«Doris González: la constructora de las nuevas viviendas sociales»

Entrevista en Base Pública
Por Yanara Barra
Agosto 2018

Fueron siete largos y duros años en que esta mujer lideró (y lidera) un movimiento distinto a los demás comités de vivienda: Ukamau, organización en que los propios vecinos decidieron dónde vivir y cómo construir sus futuras viviendas.

Esta enemiga del asistencialismo del Estado, ahora lucha por algo superior: que la vivienda sea un derecho fundamental en la Constitución Chilena y así construir una ciudad más justa para todos, independiente de su condición económica.

¿Qué tan importante fue la articulación de los vecinos para lograr sus objetivos?

Muy importante. Para nosotros fue todo más complejo ya que no teníamos una representación institucional. Simplemente somos una organización que se propuso llevar adelante un proyecto de vivienda participativo, de autogestión. Nos costó bastante hablar con las autoridades porque no comprendían la lógica de que fueran los pobladores los que propusieran las ideas de cómo queremos vivir, que lográramos la gestión del terreno, que tuviéramos a arquitectos renombrados trabajando en conjunto con la comunidad, como don Fernando Castillo Velasco, quien fue el diseñador del conjunto habitacional Maestranza San Eugenio. Los pobladores siempre fuimos mirados por las autoridades como objeto de subsidio, peticionismo. El ver que nosotros lideramos los cambios, los descolocó.

¿Cómo fue el proceso de articulación para planificar este proyecto?

Tuvimos asesoría de arquitectos, pero primero nos juntamos en asambleas donde estudiamos a fondo la política habitacional. Después de siete años de planificación, logramos que este proyecto se transformara en una propuesta emblemática en el tema habitacional. No es casualidad que el alcalde de la comuna, el ministro de Vivienda e incluso el ministro de Hacienda, hayan visitado la obra para conocer el proceso de trabajo que tuvimos en la comunidad, donde decidimos dónde vivir y cuáles son las condiciones de cómo queremos vivir. Todo esto se logró gracias a la participación activa de las familias para conquistar este barrio.

¿Cuántas familias son las beneficiadas?

424 familias que participaron desde el inicio de la lucha para ganar la voluntad política de la compra del terreno, que queda a un kilómetro de la Alameda, con la línea 6 del Metro a un paso del proyecto, cerca del Parque O´Higgins. Además, tuvimos varias conversaciones con los vecinos de Santiago para que nos conocieran, ya que la maestranza queda al límite de esta comuna.

7 años es mucho tiempo. ¿Cómo lo hicieron para no perder las esperanzas de lograr su objetivo?

Fue un proceso de profundo aprendizaje. Si tuviera que expresar en pocas frases todo lo que pasamos para conseguirlo, me faltarían palabras. Siempre se tuvo la esperanza de que podríamos lograr las modificaciones a la política habitacional, ya que el barrio no lo constituyen solos casas o el cemento, sino que también tiene que ver con el barrio que hay que mantener, trabajar y apoyar entre los vecinos. En departamentos existe la co-propiedad, que es una nueva forma de habitar y que no es lo mismo que vivir en una casa.Todo ese proceso lo hemos ido trabajando con los adultos mayores y los vecinos más jóvenes y niños que han sido parte de la conquista de Maestranza.

¿Ustedes participaron directamente de los cambios en la ley de vivienda?

No directamente. En las mesas de trabajo que se hicieron para modificar el decreto, se puso como ejemplo la Maestranza para hacer estas transformaciones. Hasta antes de nuestro proyecto, cambiar la ley no era discusión. La anterior política habitacional miraba todo cuantitativamente, solo construir una casa y no lo que significa un barrio. Con nuestro trabajo logramos que las viviendas de aquí en adelante tengan acceso a gas de cañería, que las corrientes de teléfono o TV cable lleguen por un enchufe y no tener que colgarnos por fuera, lo que producía un deterioro visual en el barrio.

¿Crees que en las comunas centrales de la Región Metropolitana hay suficientes terrenos fiscales para construir viviendas sociales?

Por supuesto que hay territorios, lo que falta es la voluntad política para hacerlo. Lamentablemente el suelo es un elemento vital de construcción que está en manos del mercado. El Estado debe resguardar terreno en todas las comunas del país para destinarlo a viviendas sociales, debe ser una política y que no se quede solo en iniciativas individuales.

¿Por qué el derecho a la vivienda debe tener la misma importancia que el derecho a la salud o la educación?

Porque es la única manera de construir una ciudad más justa. En la sociedad chilena hay un problema muy grande de desigualdad. El año 79, cuando se empezaron a erradicar a los pobres hacia la periferia, se construyeron conjuntos habitacionales sin desarrollo de conectividad y servicios, lo que ha traído consecuencias no solo para los que viven en ese lugar, sino que para el conjunto de toda la sociedad. Para que podamos tener un ambiente sano, todos deben tener un espacio para vivir, para resguardarse y que sea digno, por eso es fundamental el derecho a la vivienda.

La crítica actual que les hacen otras personas es que quieren viviendas gratis

Pedir estar insertos en la ciudad no significa que queramos viviendas gratis. Se trata de avanzar en nuevas propuestas de construcción que regularicen el arriendo o viviendas que sean propiedad del Estado. Hay ejemplos que deberían ser replicados por el Gobierno, como la inmobiliaria popular de Recoleta o nuestro proyecto de autogestión.

¿Qué es lo primero que debería hacer el gobierno para solucionar el problema habitacional?

Seguir ampliando el diálogo, teniendo en cuenta que el problema habitacional no se soluciona solo con mesas de expertos, sino que también con la sociedad civil. La ciudadanía aporta un conocimiento que no se puede encontrar en la academia, como la organización de poblaciones enteras que funcionan solo con la autogestión y son un ejemplo de cómo se deben construir los barrios.También el Estado debe avanzar hacia un cambio constitucional del derecho a la vivienda y de construcción de ciudad para todos, independiente de la condición socioeconómica.